Estrenada
en 1968, Pasolini nos presenta a una familia de la alta burguesía que
se ve interrunpida por la aparición inesperada de un misterioso joven de
atractivo aspecto y enigmática personalidad.
Luego de tener relaciones sexuales con todos los miembros de la
familia (por separado), incluyendo a la doméstica, y oír las inquietudes
existenciales que tienen, se va de la casa. A partir de ese momento,
cada uno encamina su vida de manera radicalmente distinta. La criada
regresa a su pueblo y se convierte en una ascética que come ortigas,
hace
milagros y levita. La hija queda catatónica y es internada en una
institución psiquiátrica. El hijo se va de la casa y le da rienda suelta
a su
verdadera vocación (la pintura), sabiéndose totalmente ignorante de ese
arte.
La señora de la casa se convierte en promiscua compulsiva y fornica con
cuanto
joven ve, y el jefe de la familia regala la fábrica a los obreros, se
desnuda
en una estación de trenes y vaga por un desierto de polvo volcánico (las
faldas
del monte Etna). Fine.